La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) conmemoró el Día de la Industria con una jornada dedicada a examinar la realidad del sector productivo y las posibilidades que ofrecen las cadenas de valor vinculadas con el gas, el petróleo y la minería. El encuentro, realizado el 15 de septiembre, reunió a dirigentes empresariales, economistas, industriales y representantes de cámaras de diferentes provincias.
La apertura estuvo a cargo del presidente de CAME, Ricardo Diab, quien agradeció la amplia convocatoria y planteó la necesidad de escuchar a quienes conocen la actividad industrial desde la experiencia cotidiana. A continuación, Dino Minozzi y Juan Carlos Uboldi, referentes del Sector Industrial de la entidad, destacaron la importancia de transformar el diagnóstico en propuestas concretas y advirtieron sobre las dificultades que atraviesan numerosas pequeñas y medianas empresas.
El primer panel, moderado por el economista Diego Coatz, director ejecutivo de Industria y Desarrollo, abordó la situación económica y productiva bajo el título “Producir, invertir y generar empleo en la Argentina de hoy”. Coatz señaló que el país cuenta con una oportunidad histórica a partir de sus recursos energéticos y mineros, pero remarcó que esas inversiones necesitan integrarse con una política industrial que permita la participación de las pymes nacionales.
José Luis Zito, fundador de Aerolom y creador de la tradicional espuma Rey Momo, relató la experiencia de una empresa con más de cinco décadas de trayectoria. Puso el acento en la capacitación y la polivalencia de sus trabajadores, la confianza construida con los proveedores y la necesidad de preservar el empleo aun durante los períodos de menor actividad. También alertó sobre la reducción del mercado, las dificultades de financiamiento y una exportación que, en determinadas condiciones, apenas permite cubrir los costos. “Argentina siempre da revanchas”, afirmó al cerrar su exposición. Historia empresarial de Aerolom.
Alejandro Taborda, presidente de Facorsa, describió los problemas que enfrentan las industrias santafesinas y reclamó condiciones que permitan producir y competir. Reconoció la importancia del ordenamiento macroeconómico, pero advirtió que la apertura de las importaciones, sin atender los costos internos, puede afectar seriamente a las fábricas nacionales. Su mensaje fue directo: sin producción no existen empleos de calidad ni posibilidades de desarrollo para las nuevas generaciones.
Silvio Zurzolo, dirigente de ADIBA y empresario tecnológico, centró su presentación en la transformación digital. Explicó que la incorporación de tecnología e inteligencia artificial debe utilizarse para aumentar la productividad y fortalecer a los trabajadores. Sostuvo que el principal riesgo no está en la tecnología, sino en permanecer inmóviles frente a los cambios.
El segundo bloque analizó cómo insertar a las pymes en las cadenas de valor del gas, el petróleo y la minería. Pablo Morelatto, presidente de la Cámara Diesel Argentina, explicó que las empresas deben capacitarse, certificarse y comenzar como proveedoras de compañías de segundo o tercer anillo antes de intentar llegar directamente a las grandes operadoras.
Carlos Norman, jefe de Abastecimiento de Contreras Hermanos, detalló los requisitos técnicos, documentales y de seguridad exigidos a los proveedores. Señaló que las cámaras empresariales cumplen una función decisiva para vincular a las pymes con las constructoras y operadoras que desarrollan proyectos en distintas regiones.
Por su parte, Fernando Godoy, presidente de la Cámara de Proveedores Mineros de San Juan, invitó a las empresas nacionales a prepararse para el crecimiento de la minería y destacó la necesidad de conocer las características productivas y las exigencias particulares de cada provincia.
La jornada dejó una conclusión compartida: gas, petróleo y minería pueden generar una nueva etapa de crecimiento, pero la oportunidad solo será completa si incorpora proveedores, tecnología, empleo e industria nacional. CAME cerró el encuentro reafirmando su compromiso de sostener espacios de diálogo y trabajo que permitan a las pymes convertirse en protagonistas de ese desarrollo.


















































